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Hermanas crean accesorios con sacos de arena para reducir el impacto ambiental

Ornella, Mora y Carla Basilotta apuestan por un proyecto de triple impacto llamado Fracking Design con bolsas traídas de Vaca Muerta. En diálogo con Infobae, cuentan cómo es este proceso.

Hace más de 10 años, Ornella, Mora y Carla Basilotta fundaron y crearon una marca de indumentaria bautizada con su apellido. Comenzaron con un pequeño showroom en el barrio de Palermo en un PH pero luego fue creciendo y se expandieron por el resto del país. Sin embargo, en el 2018, todo cambió. Las hermanas Basilotta sintieron que la marca había perdido su ADN.

“Empezamos a tener una crisis laboral. Desde el 2016, dos años antes, veníamos capacitándonos con la moda sustentable y sentíamos que teníamos que aportar a la industria, que es la segunda que más contamina. Empezó como algo chiquito pero con el paso del tiempo dejó de serlo porque producimos 50.000 mil prendas y dijimos: ‘Tenemos que cambiar’’’, cuenta Ornella Basilotta a Infobae.

Fue así como empezó la búsqueda del camino hacia la sustentabilidad. Ornella viajó hacia la provincia de Neuquén para encontrar fibras naturales para su nueva colección. Más precisamente, el viaje de producto estaba destinado a encontrar mohair para hacer ponchos. “Quería transformar a Basilotta en una marca 100% sustentable, pero yo igualmente sabía que eso no podía ser posible porque tenía clientes y franquicias que manejaban otros precios”, recordaba la diseñadora.

Si bien no encontró lo que fue a buscar a Neuquén, y se llevó una desilusión por los altos precios que iban a tener sus ponchos y no podían ser rentables para su marca, Ornella conoció en ese viaje una planta tratadora de residuos petroleros que entre otros deshechos reciben bolsones de arena. “Me enamoré del bolsón, lo vi como un textil y no podía creer que eso no se reciclara. En Vaca Muerta se descarta mucha cantidad, se tritura, se quema y eso afecta a la huella de carbono y a la calidad de aire del lugar. Yo vi como una tela y dije, lo tengo que llevar a Buenos Aires”.

En un principio este proyecto comenzó siendo una cápsula dentro de Basilotta, pero la diseñadora cuenta que sus ganas de apostar a más fueron tantas que “una marca se comió a la otra” y decidieron cambiar todo el modelo de negocio.

Comenzaron llamándose Fracking Backpack porque tenían la idea de hacer una mochila social y un monoproducto. El hecho de ser un producto social, por tener un alcance más popular, pero luego se dieron cuenta de que podían hacer muchos más diseños que mochilas y decidieron cambiar a Fracking Design. “Fracking es polémico, pero para mí es porque habla realmente de donde viene el producto, de cómo está diseñado, con residuos que provienen de fracking de Vaca Muerta, y por más de que yo sepa que es un nombre controversial, me gusta porque sé que se va a hablar, bien o mal, pero se va a hablar”, detalla Ornella.

En el viaje en búsqueda de textiles, Ornella pide un bolsón para poder llevarlo a Buenos Aires para investigarlo y así comenzar a diseñar. No lo logra, pero ellos prometen lavarle uno; desinfectarlo y enviarlo por correo de avión a la semana siguiente. Y así fue. “Cuando llegó, arrancó todo el proceso de investigación. La transición no fue fácil, nosotras estábamos muy entusiasmadas pero teníamos una marca funcionando, 30 empleados, las franquicias que tuvimos que desarmar también, contratos que tuvimos que cerrar, y primero tuvimos que hablar internamente con nuestro equipo”.

La diseñadora cuenta que todo el proceso de búsqueda de talleres y reestructuracuón de la marca les llevó un año. También al mismo tiempo trabajaron con el INTI para ver si era resistente, si se podía exponer al calor, si era impermeable, cómo era la fricción y expusieron al material a un protocolo de pruebas acorde a lo que querían hacer con sus accesorios.

Mora dice que es causalidad, que yo tenía que estar ahí y puede ser. Yo como diseñadora no estaba viviendo un buen momento, sentía que Basilotta estaba sin identidad. Todo fue casualidad, no es que yo me encontré diciendo ‘quiero hacer productos con deshechos de Vaca Muerta’”, apunta Ornella.

u proceso de creación es súper artesanal; la cadena de valor está intervenida por diferentes unidades productivas y diferentes cooperativas textiles, ya que su principal propósito es mitigar la huella de carbono evitando que el material se queme pero también fomentar el trabajo justo de la industria de la moda. La cadena de valor comienza en Neuquén con las cooperativas y unidades productivas que desarman el material, lo limpian y recuperan los bolsones. Una vez que están listos, llegan a Buenos Aires y hacen de él un proceso industrial donde el bolsón se va enrollando en un tubo de tela para luego cortarlo y confeccionarlo en talleres de marroquinería.

“Todo tiene mucha mano de obra, desde cero que empieza en Neuquén hasta Buenos Aires, un producto puede llevar de 10 a 20 días desde que arranca con la materia prima hasta que se hace el producto”, explica la creadora sobre su producción.

El material principal que utilizan para su confección es la arpillera plástica que proviene de las big bags del bolsón de Vaca Muerta, pero éstas son combinadas con diferentes descartes de cuero de segunda, tercera y hasta cuarta selección de cuero curtido vegetal que las curtiembres no venden y desechan. Ornella cuenta que ellos eligieron esos cueros porque creen que además de tener ADN argentino, el cuero es muy noble y duradero, y pueden lograr productos que perduren para siempre.

Su paleta cromática es atemporal y clásica, ya que no hacen temporadas y sus productos son sin género. Hay marrón, negro, crudo y blanco, todos colores neutros y todos son distintos, no hay uno que se repita ya que decidieron respetar las estampas de los bolsones porque eso habla de la trasabilidad y de donde proviene el residuo y hace que cada producto sea diferente.

Articulo de Infobae

Fotos https://www.frackingdesign.com/

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