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El “lado b” del baby boom: la romantización del quiebre a los planes de vida de 54 mil mujeres con embarazos no planificados en Chile

La Organización de las Naciones Unidas estimó que la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva en pandemia producirá cerca de siete millones de embarazos no deseados alrededor del mundo. Según la evidencia internacional, esta es la principal razón del alza en la natalidad durante la crisis sanitaria y no el deseo de las mujeres por convertirse en madres.
pregnant woman

Parejas decorando el cuarto de su nuevo hijo o hija, madres felices con su proceso de gestación y familias agradecidas por esta “bendición” que va a llegar en medio de una pandemia, son parte de las escenas que se muestran a la hora de hablar del “baby boom”. Un alza de nacimientos postpandemia que han advertido distintos expertos y especialistas en la materia.

Sin embargo, “la principal causa es una sola y es la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. El gran número, el gran pick, son embarazos no planificados”, advierte la delegada en Chile de la Red Iberoamericana de Salud Sexual y Reproductiva, Andrea von Hoveling.  

De hecho, el asesor regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), Federico Tobar, confirmó en conversación con El Mostrador Braga, que si la pandemia continúa hasta fines de marzo, Chile sufriría una disminución del 14% en la cobertura de anticonceptivos modernos y, en consecuencia, 54 mil embarazos no planificados. Más de 50 mil mujeres tienen o tendrán embarazos no intencionales producto de la falta de prioridad que tuvieron los derechos sexuales y reproductivos en la crisis sanitaria. 

Estas mujeres no solo deben seguir adelante con un embarazo que jamás pensarón tener y que representa una violación al derecho humano de decidir cuándo, cómo y cuántos hijos/as tener, sino que además deben vivir sus emociones en total silencio por el romanticismo en torno a esta alza de la natalidad infantil y por el castigo social que implica tener sentimientos ambivalentes sobre lo que se plantea como “lo mejor que te va a pasar en la vida”.  


“El malestar de muchas mujeres se invisibiliza al hablar de un baby boom con una carga positiva y romántica de los embarazos no deseados. Esta contradicción de las experiencias provoca que las mujeres que no están a gusto con sus embarazos sientan una culpa excesiva”, critica la psicóloga de Miles Chile, María Ignacia Veas.

El romanticismo del quiebre a los proyectos de vida

“El embarazo no deseado o no aceptado, porque puede ser no planificado, pero finalmente deseado, es un fenómeno dramático y lo romantizamos mucho. Un embarazo no deseado siempre es un fenómeno crítico y, a nivel mundial, su resultado siempre se considera un evento adverso”, señala Von Hoveling. 

A pesar de esto, cada vez que se habla del baby boom tanto a nivel mediático, como político o social, la discusión se centra en lo positivo del alza de los nacimientos o la felicidad de las parejas que sí deseaban ser padres. Sin embargo, no se menciona que, según la ley 20.418, el Estado debe garantizar el acceso y disponibilidad de anticonceptivos. Por tanto, las mujeres embarazadas a causa de problemas de disponibilidad, posibilidad de costear y hasta de movilidad para conseguir su tratamiento, han sido vulneradas en un derecho básico que está consagrado en la misma legislación chilena


“Generalizar y pensar que todos los embarazos son buenos atribuye una carga valórica de que todas las mujeres quieren ser madres y el no reconocimiento de las maternidades forzadas. No se reconocen los embarazos no planificados y no deseados como un tipo de violencia en contra de las mujeres”, señala la directora ejecutiva y abogada de Miles Chile, Javiera Canales. 

Las mujeres reciben del entorno frases como: “esta guagua va a ser lo mejor de tu vida”, “deberías sentirte agradecida”, “es una bendición”. Sin embargo, esto desencadena que “la mujer que tiene sentimientos ambivalentes, la mujer que no está pudiendo aceptar su embarazo, se quede completamente sola a nivel social, porque ni siquiera puede verbalizar lo complicada que está”, advierte Von Hoveling.

El silencio de las víctimas del baby boom

“La idea de que las mujeres deben aceptar felices la maternidad, aunque está no haya sido planificada, viene de estereotipos que se relacionan al rol de madre y a cómo debe ser una mujer, ya que se entiende que nosotras aceptamos la maternidad porque es lo más importante y todo lo otro es postergable”, señala la psicóloga Veas.

Estas construcciones sociales provocan que la mujer con un embarazo no planificado y/o no deseado “no puede buscar ayuda y no puede hablar con su entorno directo, porque se la consideraría una mala madre y esa es la peor ofensa, entonces menos puede buscar ayuda profesional. Muchas veces ni siquiera lo pueden verbalizar frente a ellas mismas, por el retorno castigador que reciben”, advierte la integrante de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología, Andrea von Hoveling.

Mientras en países más desarrollados se proyecta una disminución de los embarazos y natalidad, en Chile y en la región la situación es contraria. El especialista de Unfpa, organismo de la ONU, advierte que, “la mujer que quedó embarazada durante la pandemia, su vida ya cambió para siempre”.

Así, las miles de mujeres que vivieron, viven o vivirán embarazos no planificados producto de la crisis del coronavirus, además de haber sido vulneradas en su derecho humano a la salud sexual y reproductiva, deben vivir esta condición con una total abstracción de sus sentimientos. Pues, hayan sido o no víctimas del escenario pandémico, el castigo social a la mujer que no desea ser madre será igual.

El Mostrador Braga

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